Cruzas la meta. Paras el reloj. Apenas recuperas el aire... y empiezas a llorar. No sabes exactamente por qué. No te lesionaste, no pasó nada malo.
Simplemente las lágrimas aparecen y entonces llega la pregunta: ¿Qué me pasa? La respuesta es mucho más común de lo que imaginas.
Sí, es completamente normal llorar después de…

