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Las mujeres se topan menos con “la pared o muro” en el maratón

Un estudio publicado en Scientific Reports analizó 27 años de resultados del Maratón de Berlín y encontró diferencias importantes entre hombres y mujeres en la manera de administrar el esfuerzo durante los 42.195 kilómetros.

Hay un momento que muchos maratonistas temen. Generalmente aparece en la parte final de la carrera, cuando las piernas comienzan a sentirse pesadas, el ritmo cae y mantener una velocidad que antes parecía cómoda se convierte en una batalla.

Es lo que conocemos como: “pegar con el muro o pared”.

Durante años hemos hablado de este fenómeno como una de las grandes amenazas del maratón. Pero ¿les sucede con la misma frecuencia a hombres y mujeres?

Una investigación publicada en la revista científica Scientific Reports encontró una diferencia considerable: los hombres presentaron casi el doble de incidencia de desaceleraciones pronunciadas que las mujeres. Y no estamos hablando de una muestra pequeña, los investigadores analizaron 873,334 resultados de maratonistas del Maratón de Berlín, correspondientes al periodo de 1999 a 2025.

¿Qué significa realmente pegar con el muro o pared?

En el lenguaje del running, pegar con el muro suele describir una caída brusca del rendimiento acompañada de fatiga intensa, frecuentemente relacionada con la disponibilidad de energía, la estrategia de carrera y otros factores fisiológicos.

Sin embargo, para estudiar el fenómeno, los investigadores necesitaban una definición cuantificable, por eso establecieron un criterio: una desaceleración del 20% o más en la segunda mitad del maratón respecto de la primera.

Esta distinción es importante. El estudio no midió directamente el agotamiento de glucógeno ni preguntó a cada participante cómo se sentía. Analizó los cambios de velocidad registrados durante la competencia.

Es decir, investigó el muro como un fenómeno observable en el rendimiento.

El dato: 17.63% de los hombres frente a 9.66% de las mujeres

Hombres

17.63%

Presentaron una desaceleración de al menos 20%

Mujeres

9.66%

Presentaron una desaceleración de al menos 20%

Porcentaje de participantes que alcanzaron el criterio de desaceleración del estudio.

La diferencia es considerable. En términos relativos, la incidencia observada entre los hombres fue aproximadamente 1.8 veces la registrada entre las mujeres.

Esto no significa que las mujeres nunca se encuentren con el muro ni que todas sepan administrar mejor su energía. Significa que, dentro de esta muestra y utilizando la definición establecida por los investigadores, las mujeres tuvieron una menor frecuencia de desaceleraciones extremas.

Entre los maratonistas más rápidos, la diferencia fue todavía mayor

Uno de los hallazgos más interesantes apareció al analizar a quienes terminaron el maratón en menos de tres horas.

En este grupo, la incidencia de desaceleraciones de al menos 20% fue:

  • Hombres: 1.42%.
  • Mujeres: 0.23%.

Es decir, entre los participantes sub-3 horas, los hombres presentaron aproximadamente seis veces más incidencia de este tipo de caída del rendimiento.

Lo sorprendente es que hablamos de corredores altamente preparados, que probablemente cuentan con mayor experiencia y entrenamiento que el participante promedio.

Esto plantea una pregunta interesante: si incluso los maratonistas rápidos pueden equivocarse al administrar su esfuerzo, ¿qué papel juega la estrategia frente a la condición física?

¿Por qué las mujeres parecen administrar mejor su ritmo?

Aquí debemos separar lo que encontraron los investigadores de las posibles explicaciones. El estudio identificó una diferencia clara en el comportamiento del ritmo de carrera, pero no demostró una causa única.

Los autores plantean dos grandes posibilidades:

1. La estrategia con la que se corre el maratón

Una de las hipótesis es que los hombres pueden adoptar estrategias iniciales más agresivas, acercándose demasiado pronto a su límite de rendimiento.

Salir por encima de un ritmo sostenible puede tener consecuencias importantes después del kilómetro 30.

Por el contrario, una distribución más conservadora del esfuerzo podría ayudar a mantener la velocidad durante la segunda mitad. Esto no significa que todas las mujeres sean prudentes ni que todos los hombres arranquen demasiado rápido, significa que la manera de administrar el esfuerzo podría explicar parte de la diferencia observada.

2. Las diferencias fisiológicas

Los investigadores también consideran que pueden intervenir diferencias relacionadas con el metabolismo energético y la resistencia a la fatiga.

En carreras de larga duración, la disponibilidad de carbohidratos y la capacidad de utilizar distintas fuentes de energía son factores importantes.

Sin embargo, el estudio de Berlín no midió directamente el metabolismo de cada participante, sus reservas de glucógeno ni su alimentación durante la carrera.

Por eso no sería correcto concluir que las mujeres chocan menos contra el muro exclusivamente porque utilizan mejor las grasas como combustible. La fisiología podría influir, pero también las decisiones que tomamos al correr.

Hay otro dato interesante: cuánto disminuye el ritmo

Los investigadores no se limitaron a contar quiénes cruzaban el umbral del 20%. También analizaron cuánto se desaceleraban, en promedio, los participantes durante la segunda mitad del maratón.

Los hombres registraron una desaceleración media del 10.73%, frente al 8.34% de las mujeres. Además, entre quienes terminaron después de cuatro horas y media, la desaceleración media fue del 18.90% para los hombres y del 11.85% para las mujeres.

Esto refuerza una de las observaciones centrales del trabajo: las diferencias en la estabilidad del ritmo aparecen en distintos niveles de rendimiento, no únicamente entre los atletas de élite.

¿Qué podemos aprender las corredoras de este estudio?

Quizá la lección más interesante no tiene que ver con correr más rápido que los hombres.

Tiene que ver con entender que el éxito de un maratón no depende solamente de la velocidad que somos capaces de alcanzar, sino de cuánto tiempo podemos sostenerla.

Y esto tiene aplicaciones muy concretas:

  1. No salir más rápido de lo planeado. La emoción de los primeros kilómetros no cambia nuestra preparación física.
  2. Entrenar el ritmo objetivo. Necesitamos conocer cómo se siente una velocidad sostenible, especialmente cuando aparece la fatiga.
  3. Practicar la alimentación e hidratación. La estrategia energética debe ensayarse durante los entrenamientos largos, no improvisarse el día de la carrera.
  4. Preparar la segunda mitad del maratón. No basta con llegar cómodamente al kilómetro 21. El reto es sostener el esfuerzo durante los kilómetros que siguen.
  5. No confundir ambición con estrategia. Buscar una marca personal requiere preparación, pero también tomar decisiones inteligentes.

Estas son recomendaciones prácticas de entrenamiento, no intervenciones que el estudio haya probado experimentalmente.

Lo que este estudio todavía no puede decirnos

Aunque la muestra es extraordinariamente grande, hay limitaciones que debemos considerar. La investigación es observacional y utiliza resultados de una sola competencia: el Maratón de Berlín.

Además, los 873,334 registros corresponden a participaciones, por lo que una misma persona pudo aparecer en diferentes ediciones.

Y hay una distinción fundamental: desacelerar un 20% no demuestra que un corredor haya agotado sus reservas de glucógeno. Es una definición operativa utilizada para estudiar caídas pronunciadas del rendimiento.

Por eso, estos resultados no demuestran que las mujeres sean biológicamente superiores para correr maratones. Lo que sí muestran es una diferencia consistente en cómo hombres y mujeres distribuyeron su esfuerzo durante esta competencia.

Nuestra conclusión: correr un maratón no es solamente resistir, también es saber decidir

Durante mucho tiempo hemos relacionado el rendimiento con la capacidad de soportar más sufrimiento, correr más rápido o entrenar más kilómetros.

Pero este estudio nos recuerda algo fundamental: la resistencia también consiste en administrar los recursos que tenemos.

Los datos de Berlín no dicen que las mujeres siempre corran mejor. Dicen algo más interesante: en esta enorme muestra, las mujeres tuvieron una menor incidencia de desaceleraciones extremas y mantuvieron, en promedio, un ritmo más estable.

Y eso debería hacernos reflexionar sobre cómo entrenamos y competimos porque en un maratón no gana necesariamente quien sale más rápido. Y para una corredora que busca mejorar su marca, aprender a controlar el esfuerzo puede ser tan importante como desarrollar su condición física.

No se trata de demostrar cuánto puedes correr en los primeros 21 kilómetros. Se trata de prepararte para correr los 42.195.

En Soy Corredora Squad trabajamos con entrenamiento estructurado y personalizado para que aprendas a desarrollar tu resistencia, mejorar tus ritmos y llegar mejor preparada a tu siguiente meta.

Entrena con nosotras.

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