Empiezas a correr sin molestias. Llevas buen ritmo, vas cómoda y, después de un rato, aparecen las hormigas en los dedos. Primero es un cosquilleo; luego, una parte del pie parece anestesiada. ¿Son los tenis, las agujetas o algo que necesitas revisar?
Cuando un pie se duerme en plena carrera, es fácil pensar que le falta circulación o que es otra incomodidad de las distancias largas. Pero perder sensibilidad merece atención: la presión sobre un nervio puede estar detrás de esa sensación, y el lugar donde aparece ayuda a orientar la revisión.
No existe una sola explicación para todas las corredoras. Importa si ocurre en uno o ambos pies, si se concentra en dos dedos o abarca la planta, y si desaparece al quitarte los tenis o continúa después de entrenar.
Tus tenis pueden ser de tu talla y aun así apretarte
El número de la caja no cuenta toda la historia. Dos modelos de la misma talla pueden tener formas y anchos distintos. Un tenis puede dejar espacio delante del dedo más largo y, al mismo tiempo, comprimir los dedos por los lados.
Scripps Health señala que los dedos apretados, con hormigueo o adormecimiento, las marcas de presión y las molestias que mejoran al quitarse el calzado son señales de un posible mal ajuste.
Por eso, revisar el ancho es tan importante como revisar el largo. Comprar una talla mayor no necesariamente resuelve una puntera estrecha: también necesitas que la forma del tenis se adapte a tu pie.
Al probar un modelo, usa las calcetas con las que corres, revisa ambos pies y comprueba que puedas mover los dedos sin que el talón quede suelto. Los pies pueden hincharse a lo largo del día; probar el calzado por la tarde puede ayudarte a evaluar el espacio con mayor realismo. Scripps Health
¿Por qué empieza después de varios kilómetros?
Que salgas sin molestias no descarta un problema de ajuste. Una prueba breve en la tienda tampoco reproduce todo un entrenamiento.
Sin embargo, el kilómetro en que empieza el hormigueo no permite identificar la causa por sí solo. Es una pista que conviene registrar junto con otras: qué tenis llevabas, dónde sentías presión y qué ocurrió cuando te detuviste.
Hay una diferencia útil entre decir “se me duerme el pie” y explicar “empieza en estos dos dedos, con este modelo, después de cierto tiempo y tarda tanto en desaparecer”. Esa descripción aporta información para una valoración. No necesitas provocarlo de nuevo para comprobarlo.
Si sientes una piedrita que no existe, hay otra posibilidad
Te detienes, sacudes el tenis, acomodas la calceta y no encuentras nada. Aun así, sientes algo debajo de la parte delantera del pie.
Esa sensación, sobre todo si viene acompañada de ardor, dolor u hormigueo hacia los dedos, puede aparecer en el neuroma de Morton. La Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos explica que consiste en un engrosamiento del tejido que rodea un nervio que va hacia los dedos; pese al nombre, no es un tumor verdadero.
Suele afectar el espacio entre el tercero y el cuarto dedo. El calzado que comprime el antepié y las actividades de impacto pueden contribuir a las molestias.
Esto no significa que cualquier dedo dormido sea un neuroma. Significa que una molestia localizada, recurrente y acompañada de esa sensación de “piedrita” necesita algo más que cambiar de calcetas. El diagnóstico requiere exploración. AAOS
Cuando el hormigueo está en la planta o cerca del tobillo
La zona donde lo sientes también puede cambiar lo que hay que revisar.
El síndrome del túnel tarsiano ocurre cuando se comprime el nervio tibial posterior en la parte interna del tobillo. Según el Colegio Americano de Cirujanos de Pie y Tobillo, puede producir ardor, descargas, dolor o adormecimiento que se extiende hacia la planta, el arco, el talón o los dedos.
Las molestias pueden aparecer o empeorar con actividades como caminar, estar mucho tiempo de pie o hacer ejercicio. Entre las posibles causas de compresión están la inflamación después de un esguince y otras alteraciones de las estructuras cercanas al nervio.
La ubicación orienta, pero no confirma el diagnóstico. Si se repite en esa zona, una valoración permite distinguirlo de otros problemas del pie. Foot Health Facts
Si además la pierna se pone muy tensa, no lo atribuyas todo al calzado
Hay un patrón que merece especial atención: empiezas bien, después de una distancia o intensidad parecida aparece dolor o mucha tensión en la pierna, se añade hormigueo y las molestias disminuyen al parar.
Mayo Clinic describe ese comportamiento en el síndrome compartimental crónico por esfuerzo. Durante el ejercicio aumenta la presión dentro de un compartimento muscular, lo que puede provocar dolor, sensación de tirantez, entumecimiento o debilidad.
No se trata de diagnosticarte porque la molestia aparezca siempre en el kilómetro cinco. La combinación de síntomas y su relación con el esfuerzo es lo que necesita evaluación.
Además, que desaparezca con el descanso no demuestra que el problema esté resuelto: en este síndrome las molestias pueden volver cuando retomas la actividad. Mayo Clinic
¿Qué haces si te ocurre en plena carrera?
Detente en un lugar seguro. Revisa si las agujetas están demasiado apretadas y si el pie tiene espacio dentro del tenis. Aflojar un ajuste que comprime es una primera medida razonable; seguir corriendo con pérdida de sensibilidad para terminar la distancia no lo es.
Observa qué pasa al retirar la presión y anota la zona afectada, si ocurre en uno o ambos pies y cuánto dura. Si vuelve a presentarse, esa información puede ayudar al profesional que te revise.
Tampoco necesitas comprar plantillas o cambiar toda tu técnica antes de saber qué está pasando. Las distintas causas requieren soluciones distintas.
Cuándo dejar de tratarlo como una molestia del entrenamiento
Si el adormecimiento se repite, persiste después de correr o aparece también fuera del ejercicio, busca valoración médica. El NHS incluye la pérdida de sensibilidad, el hormigueo, el ardor y la debilidad entre los síntomas que justifican revisar los nervios periféricos. Eso no significa que tengas una neuropatía; significa que no conviene asumir que todo viene del tenis. NHS
Si aparece dolor intenso y repentino, especialmente con hinchazón, debilidad o dificultad para mover el pie, busca atención urgente. El síndrome compartimental agudo necesita tratamiento inmediato y es diferente del cuadro crónico asociado al esfuerzo. NHS
Para una corredora, el dato útil no es cuánto logra aguantar con el pie dormido, sino qué necesita cambiar para volver a correr con sensibilidad y comodidad. A veces la revisión empieza por el ajuste del calzado. Si el síntoma insiste, hay que investigar más.
¿Te pasa en los dedos, en la planta o en todo el pie? ¿Y se quita al parar o se queda contigo después del entrenamiento?