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¿Por qué ya no bajo mis tiempos al correr?

Al principio todo era emocionante. Empezaste a correr y, casi sin darte cuenta, cada carrera era más rápida que la anterior. El primer 5K, después un 10K, luego un medio maratón. Cada entrenamiento parecía dar resultados hasta que un día ocurrió algo frustrante.

Seguiste levantándote temprano, no dejaste de entrenar, incluso hiciste más kilómetros que antes pero el cronómetro dejó de moverse, tus tiempos se quedaron exactamente donde estaban.

Y entonces aparece la pregunta que muchas corredoras se hacen: ¿Por qué ya no bajo mis tiempos aunque siga entrenando?

La respuesta tiene menos que ver con el esfuerzo y mucho más con la forma en la que funciona el cuerpo humano.

Tu cuerpo es increíblemente bueno adaptándose

Existe una palabra que explica casi todo lo que ocurre cuando entrenamos. Adaptación.

Cada vez que corres, tu organismo recibe un mensaje: “Necesito ser mejor para sobrevivir a este esfuerzo.” Entonces comienza una serie de cambios extraordinarios. Tu corazón bombea más sangre con cada latido, tus músculos producen más mitocondrias, las pequeñas “fábricas de energía” de cada célula, aumenta la cantidad de capilares que llevan oxígeno a los músculos, tus tendones se vuelven más resistentes, tu cerebro aprende a gastar menos energía para correr al mismo ritmo.

Todo eso ocurre porque el entrenamiento representa un estímulo nuevo pero aquí aparece el problema: cuando ese estímulo deja de ser nuevo…el cuerpo deja de cambiar.

La meseta existe… y tiene una explicación científica

En fisiología del ejercicio existe un principio llamado Sobrecarga Progresiva y significa algo muy sencillo.

Para seguir mejorando, el organismo necesita recibir un reto ligeramente mayor al que ya conoce. Si haces exactamente los mismos entrenamientos durante meses, tu cuerpo ya aprendió a resolverlos. Es como estudiar siempre el mismo examen y llega un momento en el que ya no aprendes nada nuevo. Eso es justamente una meseta de rendimiento.

No significa que estés entrenando mal, significa que ya te adaptaste.

Más kilómetros no siempre significa correr más rápido

Aquí aparece uno de los mitos más grandes del running. Muchas corredoras creen que, cuando dejan de mejorar, la solución es correr más. Más días, más kilómetros, más intensidad. Pero la ciencia lleva años demostrando que no siempre funciona así.

Investigadores como Stephen Seiler, uno de los mayores expertos en entrenamiento de resistencia del mundo, han observado que los atletas que más mejoran no son quienes entrenan más fuerte todos los días.

Son quienes distribuyen mejor la intensidad. De hecho, la mayoría de los corredores de élite realizan aproximadamente el 80 % de sus kilómetros a baja intensidad y reservan solo una pequeña parte para trabajos exigentes.

A este modelo se le conoce como entrenamiento polarizado.

Y sí, corre más lento de lo que imaginas.

El error que casi todas cometemos

Cuando dejamos de mejorar solemos pensar: “Necesito correr rápido todos los días“, pero eso genera exactamente el efecto contrario.

Cada entrenamiento intenso produce pequeñas lesiones musculares, consume glucógeno y aumenta hormonas relacionadas con el estrés, como el cortisol. Si no das tiempo suficiente para recuperarte, nunca alcanzas la fase donde realmente ocurre la adaptación. Entrenas cansada, compites cansada y corres… cansada.

El problema no es que estés entrenando poco. Muchas veces el problema es que nunca permites que tu cuerpo mejore.

Dormir puede hacerte correr más rápido

Hay algo curioso. Las corredoras solemos obsesionarnos con comprar el reloj perfecto, los tenis más ligeros o el mejor gel pero olvidamos el entrenamiento invisible: dormir.

Mientras duermes profundamente se libera la mayor cantidad de hormona del crecimiento, es el momento en que se reparan fibras musculares, tendones y parte del sistema nervioso.

Diversos estudios han encontrado que dormir menos de siete horas de forma habitual disminuye el rendimiento, aumenta el riesgo de lesiones y retrasa la recuperación.

No mejorar también puede ser una consecuencia de dormir poco.

La fuerza cambia mucho más que tus músculos

Hace algunos años se pensaba que levantar pesas era para fisicoculturistas. Hoy sabemos que una corredora fuerte suele ser una corredora más rápida.

¿Por qué? Porque la fuerza mejora algo llamado economía de carrera. Es decir, la cantidad de energía que necesitas para correr a un mismo ritmo.

Imagina dos corredoras, ambas corren a 5:30 min/km pero una gasta menos energía para mantener ese ritmo. Esa corredora llegará menos fatigada al kilómetro 18, al 30 o al 40 y probablemente terminará antes. No porque tenga un mayor VO₂ máximo sino porque utiliza mejor la energía.

¿Y qué pasa con las mujeres?

Aquí hay un tema del que casi no se habla. Las mujeres no respondemos exactamente igual al entrenamiento.

El ciclo menstrual, los niveles de hierro, la disponibilidad energética e incluso la perimenopausia pueden modificar la recuperación y el rendimiento. Por ejemplo, una deficiencia de hierro puede disminuir la capacidad de transportar oxígeno y hacer que sientas que cada entrenamiento cuesta más, aunque tu plan sea el mismo.

Por eso comparar tu progreso con el de otra corredora casi nunca tiene sentido. Cada cuerpo tiene un contexto distinto.

5 señales de que no estás estancada

Si llevas semanas sin mejorar, pregúntate esto:

  • ¿Siempre corro al mismo ritmo?
  • ¿Hace cuánto no modifico mi plan de entrenamiento?
  • ¿Estoy haciendo fuerza?
  • ¿Duermo al menos siete horas?
  • ¿Tengo días de recuperación real?

Si respondiste “no” a varias de estas preguntas, probablemente el problema no sea tu talento.

Es tu estrategia.

Nuestra conclusióN

Dejar de bajar tus tiempos no significa que hayas llegado a tu límite. Significa que tu cuerpo ya aprendió todo lo que ese entrenamiento podía enseñarle.

Las corredoras no mejoramos porque entrenemos más, mejoramos porque entrenamos mejor. Cambiamos los estímulos, respetamos la recuperación, dormimos, hacemos fuerza, aceptamos que correr lento también forma parte de correr rápido.

Y quizá esa sea la lección más importante. El cronómetro no siempre avanza cuando tú quieres, pero el cuerpo sí, solo necesita que le des una razón para seguir adaptándose.

Lo que dice la ciencia

  • El principio de Sobrecarga Progresiva explica que el organismo necesita estímulos crecientes para seguir adaptándose.
  • El entrenamiento polarizado (80/20) ha demostrado mejorar el rendimiento en deportes de resistencia frente a entrenar siempre a intensidad moderada.
  • La economía de carrera predice el rendimiento en maratón con tanta o más precisión que el VO₂ máximo en muchos corredores.
  • El entrenamiento de fuerza mejora la economía de carrera y reduce el riesgo de lesión.
  • Dormir menos de siete horas de forma habitual disminuye la recuperación y el rendimiento deportivo.

Recuerda que si quieres correr mejor o más rápido, en el Soy Corredora Squad tenemos un espacio para ti para que lleves un plan personalizado. En este LINK encontrarás más información.

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