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Así empiezan las lesiones CUANDO TODO IBA BIEN

El error más común que cometen las corredoras cuando “ya iban muy bien”

Todo iba perfecto. Te sentías constante, fuerte, motivada. Estabas corriendo mejor que nunca. Incluso empezabas a disfrutarlo más.

Y de repente… dolor. Primero leve. Luego incómodo. Después, imposible de ignorar.

Y entonces piensas: “¿Qué hice mal?” Pero la respuesta no está en un solo entrenamiento. Está en lo que venías acumulando.

Porque la mayoría de las lesiones no aparecen de un día para otro. Se construyen.

La realidad de las lesiones en corredoras

Correr es uno de los deportes más accesibles… pero también uno de los que más exige al cuerpo.

Según el British Journal of Sports Medicine, entre el 50% y 60% de los corredores recreativos sufren al menos una lesión al año. Y aquí está lo importante: la gran mayoría no ocurre por accidentes, caídas o mala suerte.

Ocurre por sobrecarga acumulada. Es decir, por hacer más de lo que tu cuerpo puede tolerar… durante demasiado tiempo.

El error más común: progresar demasiado rápido

Este es el patrón que se repite una y otra vez: Empiezas a correr → te sientes bien → mejoras → te emocionas → haces más. Más kilómetros. Más días. Más intensidad. Pero tu cuerpo no se adapta a la velocidad de tu motivación.

Y ahí empieza el problema. El tejido muscular se adapta relativamente rápido. Pero los tendones, ligamentos y huesos… no. Un estudio publicado en el Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy encontró que los aumentos bruscos en la carga de entrenamiento están directamente relacionados con un mayor riesgo de lesión, especialmente en corredoras recreativas.

La carga de entrenamiento: el factor invisible

Hay algo que pocas corredoras consideran: no solo importa cuánto corres… sino cómo se acumula. La carga de entrenamiento incluye:

  • Volumen (kilómetros)
  • Intensidad (qué tan fuerte corres)
  • Frecuencia (cuántos días corres)

Cuando aumentas dos o más de estos factores al mismo tiempo, el riesgo de lesión se dispara. Por eso existe una referencia muy conocida: No aumentar más del 10% del volumen semanal

No es una regla perfecta, pero funciona como guía para evitar picos de carga.

Un estudio en British Journal of Sports Medicine mostró que corredores con aumentos rápidos en volumen tienen hasta 2 veces más riesgo de lesión comparados con quienes progresan de forma gradual.

El papel de la fatiga (lo que nadie ve venir)

La fatiga no solo te cansa. Te cambia.

Cuando estás cansada:

  • Tu técnica se deteriora
  • Pierdes estabilidad
  • Aumenta el impacto en articulaciones

Un estudio en Medicine & Science in Sports & Exercise demostró que la fatiga altera la biomecánica de carrera, incrementando el estrés en rodillas y caderas.

Es decir:
no te lesionas en tu mejor momento…
te lesionas cuando tu cuerpo ya no puede sostener lo que le estás pidiendo.

El error mental: “ya puedo más”

Aquí hay algo clave. Muchas lesiones no empiezan en el cuerpo. Empiezan en la cabeza.

Ese momento en el que dices:

  • “Ya me siento mejor, voy a correr más”
  • “Hoy me voy a exigir”
  • “No pasa nada si aumento un poco”

Ese “poquito” repetido varias veces… es lo que te rompe. Porque el progreso no es lineal. Y el cuerpo no responde a la emoción, responde a la carga.

Señales de alerta que no debes ignorar

Tu cuerpo siempre avisa antes de romperse. El problema es que muchas corredoras aprenden a ignorarlo.Estas son señales claras de que algo no está bien:

  • Dolor que no desaparece al calentar
  • Molestias que aumentan con los días
  • Sensación de pesadez constante
  • Fatiga acumulada
  • Pérdida de ganas de correr

Según estudios en prevención de lesiones, ignorar estas señales es uno de los principales factores que convierten una molestia en lesión.

Entonces… ¿cómo evitarlo?

No se trata de hacer menos. Se trata de hacerlo mejor.

Algunas bases clave:

  • Aumenta el volumen de forma progresiva
  • No subas intensidad y distancia al mismo tiempo
  • Integra días de descanso real
  • Trabaja fuerza (especialmente glúteos y core)
  • Escucha las señales de tu cuerpo

Y sobre todo: entiende que avanzar no es hacer más… es sostener mejor.

No te lesionas porque corres. Te lesionas por cómo progresas. Y la mayoría de las veces, sucede justo cuando sentías que todo iba bien. Porque ahí es donde bajas la guardia.

Si quieres correr más, necesitas aprender a hacerlo sin romperte en el proceso, En Soy Corredora, no solo te damos entrenamientos, Te damos estructura, progresión y acompañamiento para que avances con inteligencia. Porque no se trata de cuánto corres hoy. Se trata de cuánto puedes seguir corriendo mañana.

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