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No es tu ritmo, Es tu técnica que te hace gastar hasta 6% de energía

Crees que vas lenta porque te falta condición. Que necesitas correr más, esforzarte más, exigirte más. Pero muchas veces no es eso. Es tu técnica.

Hay corredoras que entrenan cinco días a la semana, que no se saltan ni un solo entrenamiento… y aun así no mejoran. Se sienten pesadas, se cansan rápido, no logran sostener el ritmo. Y entonces se frustran.

Pero lo que nadie les explica es esto: no estás corriendo lento por falta de esfuerzo… estás corriendo ineficiente. Y eso cambia toda tu experiencia como corredoras y obvio, tus resultados y el tiempo que te tardes para lograr tus metas.

La eficiencia lo es todo

Correr no es solo avanzar. Es cómo avanzas.

Desde la biomecánica, cada paso tiene un costo energético. Tu cuerpo tiene que generar fuerza, absorber impacto y volver a impulsarse. Cuando haces eso de forma eficiente, puedes correr más con menos esfuerzo. Cuando no, tu cuerpo compensa… y paga el precio.

Un estudio publicado en el Journal of Strength and Conditioning Research encontró que una técnica de carrera ineficiente puede incrementar el gasto energético entre un 3% y 6% al mismo ritmo.
Eso significa que podrías estar corriendo igual de rápido que otra corredora… pero sintiéndote mucho más cansada.

Y ese desgaste acumulado es lo que te frena.

Los errores más comunes (y por qué te afectan)

1. Sobreextensión de la zancada (overstriding)
Cuando tu pie cae muy adelante de tu centro de gravedad, tu cuerpo literalmente se frena en cada paso.
En lugar de impulsarte, estás “chocando” contra el suelo.

Esto aumenta el impacto en rodillas y reduce la eficiencia.

2. Baja cadencia
Menos pasos por minuto = más tiempo en contacto con el suelo y mayor carga por impacto.
Investigaciones de Heiderscheit et al. (2011) demostraron que aumentar la cadencia entre un 5% y 10% puede reducir significativamente el estrés en articulaciones.

3. Falta de activación de glúteos
Tus glúteos son el motor principal del running.
Si no están activos, tu cuerpo compensa con cuádriceps y zona lumbar, lo que genera fatiga y riesgo de lesión.

Lo que pasa cuando te cansas

Aquí está el punto clave. Tu técnica no se mantiene igual todo el tiempo.
Cuando aparece la fatiga, tu cuerpo entra en modo ahorro: arrastras los pies, pierdes postura, dejas de impulsarte.

Un estudio en Medicine & Science in Sports & Exercise mostró que la fatiga altera significativamente la mecánica de carrera, aumentando el riesgo de lesión y disminuyendo la eficiencia.

Por eso muchas corredoras sienten que “ya no pueden”… cuando en realidad están luchando contra su propia técnica.

Cómo mejorar (de verdad)

No necesitas cambiar todo de un día a otro.

Empieza por esto:

  • Acorta ligeramente la zancada
  • Aumenta tu cadencia (apunta a 160–180 pasos/min dependiendo de tu nivel)
  • Trabaja fuerza (especialmente glúteos y core)
  • Mantén postura erguida y relajada

Pequeños ajustes generan grandes cambios. La diferencia entre una corredora que se estanca y una que mejora no es solo cuánto entrena. Es cómo corre.

Si sientes que te estás esforzando más de lo que deberías para el ritmo que llevas, no es falta de disciplina. Es falta de dirección.

En Soy Corredora trabajamos contigo desde la base: técnica, fuerza y estructura de entrenamiento para que tu cuerpo deje de pelear… y empiece a avanzar.

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